Parece broma pero es cierto: nuestro celular se nos cae más justo antes de renovarlo

Celular con la esquina inferior izquierda trizada

Muchos pueden decir que es a raíz de movimientos involuntarios que nuestra mente quiera hacer, al saber que se acerca el momento de cambiar nuestro teléfono móvil. Si bien hay quienes son indiferentes al mantenerse constantemente cambiando aparato, la gran tendencia va a lo contrario: renovar el celular tras la salida de un nuevo modelo, nuevo sistema, software o, también, cuando llega el tiempo de vencimiento de contrato.

La experiencia ha avalado este fenómeno. Es cosa de tan sólo ver las largas filas ante cualquier nuevo lanzamiento. Si bien en sitios como Applesfera se han referido a esta rareza sólo en el campo de los iPhones, también sucede con el resto de las marcas, tales como Samsung, Huawei, Motorola, entre otras.

La intensidad puede cambiar, pero hoy en día no se requiere de ser un geek para estar inmerso y obsesionado con la tecnología. Y en el caso de los teléfonos móviles, es el aparato que más nos acompaña día a día, lo que lo ha ido transformando para que se nos haga imprescindible y lo podamos hacer todo con él.

Basta recordar hace algunas semanas atrás cuando Nokia anunció que volvería al mercado con un modelo de smartphone. Los fanáticos de la marca, quienes aún recuerdan con nostalgia los “ladrillos” con el clásico juego Snake, pusieron el grito en el cielo ante la expectación del producto.

Pero volviendo a lo nuestro: ¿se nos cae  ─casualmente─ el teléfono móvil con mayor frecuencia cuando estamos a punto de cambiarlo?

Los motivos

Sea cual sea el motivo por el que tomamos la opción de renovar, hoy en día vemos al celular como un objeto infalible, en cuya ausencia muchos desesperan. Por lo mismo, es un bien preciado que cuidamos con ahínco. De todos modos, tampoco es tan económico como hace algunos años, por lo que para muchos es una esforzada inversión, además de una fuente de entretención, trabajo y comunicación.

Todo esto indica a que realmente no queremos que nuestro aparato falle, ni tenga algún error ni rasmillón ─al menos no uno que le impida funcionar de manera normal; pero no.

Como con todo objeto nuevo, al comienzo tenemos un especial cuidado y esmero en que permanezca bien, casi intacto. Y como regla casi natural, en la medida que va pasando el tiempo perdemos este exagerado cuidado con nuestros objetos. Lo mismo sucede con los teléfonos móviles. A menos de que tengamos algún tipo de manía con respecto a las cosas que poseemos, lo más probable es que volvamos a cometer una y otra vez el error de relajarnos con respecto a nuestros bienes materiales. En este caso, el celular.

Por lo mismo, si es que sabemos que ante cierta fecha o suceso estamos ad portas de renovar nuestro modelo, lo más probable es que los descuidos comiencen a ser más frecuentes. O si siempre protegías tu móvil como hueso santo, ahora puede que pierdas de vista tantas aprehensiones con éste.

Hay incluso estudios y focus group que se han realizado para analizar este fenómeno. Puede parecer exagerado, pero para los estudios de mercado es un indicador bastante bueno, ya que se comprende que vemos estos productos como bienes valiosos, pero al mismo tiempo desechables después de cierto uso y tiempo.

Esto se da más en el caso de Apple, quienes realizan actualizaciones de software que al tiempo ─un par de años─ dejan de ser compatibles con los modelos que tengan más antigüedad. Para algunos puede parecer obvio: hay que ir avanzando y ciertos equipos dejarán de funcionar, para pasar a ser accesorios o netamente obsoletos. Pero no es necesario ser demasiado perspicaz para encontrar la estrategia tras eso.

Con estas actualizaciones, sumando al factor social que hoy anhela tener el celular más nuevo, con la mejor cámara, y mayores habilidades, se genera una especie de sabotaje para algunos, que nos guía a saber que nuestro teléfono tiene tiempo útil. Desde la perspectiva empresarial, y con los estudios que avalan este comportamiento, sabemos que después de meses, un año o un poco más, el usuario comienza a perder cuidado de su celular al saber que quiere o debe cambiarlo, ya que el suyo pasará de moda o quedará obsoleto.

Así, perdemos cuidado y esto puede terminar en una nueva compra, o también en arreglos de servicio técnico ─los que muchos usuarios prefieren dejar de lado por obtener un nuevo producto y esperar al lanzamiento.

Finalmente no todo es culpa de las marcas, sino también de cómo nos comportamos como consumidores.

Y tú, ¿qué tipo de usuario de celular eres? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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